Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- El conflicto armado entre Irán, Israel y Estados Unidos se intensificó con el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz -por donde circula el 20% del petróleo mundial-, amenazas de muerte contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y ataques contra infraestructura sanitaria en Líbano que dejaron 14 trabajadores de salud muertos en 24 horas, según reportes de la Organización Mundial de la Salud. Mientras el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, calificó la situación como un “malestar pasajero”, el ex presidente Donald Trump afirmó que su país destruyó “el 100% de la capacidad militar de Irán”, contradicción evidente con los continuos ataques con misiles avanzados que Teherán sigue lanzando.
La Guardia Revolucionaria Iraní emitió un comunicado sin precedentes en el que prometió “perseguir sin descanso y matar a Benjamin Netanyahu”, utilizando por primera vez el misil balístico ‘Sejil’ en sus operaciones. Este anuncio se produce después de que el Pentágono reportara el alcance de aproximadamente 15,000 objetivos dentro de territorio iraní.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, estableció las condiciones para el cese de hostilidades: “La guerra terminará cuando tengamos certeza de que no se repetirá y se paguen reparaciones”. Sin embargo, no especificó el monto ni los términos de dichas compensaciones.
La crisis se extendió beyondo las fronteras directas del conflicto, con la OMS verificando 27 ataques contra instalaciones de atención sanitaria en Líbano, donde perecieron 14 trabajadores médicos en un período de 24 horas. Esta escalada representa una grave violación del derecho internacional humanitario.
Trump, en declaraciones contradictorias, afirmó que “Irán quiere llegar a un acuerdo pero las condiciones no son suficientemente buenas”, mientras simultáneamente solicitaba ayuda internacional urgente para desbloquear el estrecho de Ormuz, vital para la economía global.
El conflicto ha generado acusaciones cruzadas de operaciones bajo falsa bandera, con ambas partes negando responsabilidad por ataques específicos. La comunidad internacional observa con preocupación cómo esta escalada podría desestabilizar aún más la región y afectar la economía mundial, dependiente del flujo petrolero through el golfo Pérsico.
Analistas geopoliticos advierten que la persistencia del bloqueo en Ormuz podría triggerar una crisis energética global, mientras las potencias mundiales buscan desesperadamente una solución diplomática que ponga fin a las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero y que muestran pocas señales de desescalada.