Por Redacción
Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- La región metropolitana de La Laguna, conformada por Torreón, Coahuila, y Gómez Palacio, Durango, enfrenta el reto de modernizar su infraestructura hídrica y sanear sus finanzas para atraer inversiones, en un contexto donde el gobierno federal ha asignado 500 millones de pesos para drenaje pluvial, pero el organismo operador local arrastra adeudos históricos por 300 millones de pesos. El diputado federal Marcelo Torres Cofiño ha insistido en la necesidad de que los recursos etiquetados para el drenaje pluvial lleguen finalmente a Torreón, mientras el titular del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Laguna, José Piña Álvarez, abogó por una homologación metropolitana de permisos para facilitar la llegada de nuevas empresas.
En el ámbito del saneamiento, el director del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (Simas) de Torreón, Roberto Escalante González, confirmó que el organismo busca convenios para liquidar adeudos históricos por alrededor de 200 millones de pesos con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y 100 millones de pesos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Como primer paso, se ha propuesto un pago inicial de 48 millones de pesos. Este esfuerzo por regularizar la situación financiera es crucial, ya que es un requisito para acceder a diversos programas federales de apoyo.
Por otro lado, Gabriel Riestra Beltrán, de la Conagua, informó que el organismo operador del proyecto Agua Saludable para La Laguna podría quedar formalmente constituido a finales de marzo de 2026. Este proyecto es fundamental para la gestión sustentable del agua en la región, la cual también espera los resultados de un estudio integral del acuífero realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La contradicción entre la existencia de fondos federales asignados y la percepción de falta de recursos, expresada por el diputado Torres Cofiño, refleja tensiones en la ejecución de los presupuestos. Asimismo, la situación del Simas Torreón ilustra el círculo vicioso en el que caen muchos organismos operadores: no pueden acceder a apoyos por tener adeudos, pero necesitan esos apoyos para mejorar su operación y generar los ingresos que les permitan pagar.
El llamado del sector empresarial, encabezado por Piña Álvarez, apunta a una necesidad mayor: la creación de una verdadera gobernanza metropolitana que trascienda los límites estatales entre Coahuila y Durango. Esta visión unificada es considerada clave no solo para resolver problemas históricos de infraestructura, sino también para capitalizar las oportunidades de inversión derivadas del fenómeno del nearshoring, que ha puesto a regiones del norte de México en el radar de empresas internacionales.
El desarrollo futuro de La Laguna dependerá, en buena medida, de la capacidad de sus autoridades locales y federales para destrabar los recursos ya comprometidos, resolver los pasivos financieros de los organismos operadores y avanzar en una agenda metropolitana compartida que agilice los trámites y ofrezca certidumbre a los inversionistas, todo ello en un marco de gestión hídrica sostenible ante los desafíos de sequía y sobreexplotación del acuífero.