Por Redacción
Washington, 23 de marzo de 2026.- El presidente Donald Trump ordenó el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos de Estados Unidos para suplir la falta de personal de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), mientras el empresario Elon Musk realizó una oferta pública para pagar los salarios de los trabajadores afectados por la parálisis presupuestal federal. La medida busca contener el colapso operativo derivado de un cierre parcial del gobierno que ha dejado sin salario completo a cerca de 65,000 empleados de la TSA desde el 13 de marzo.
La crisis de personal ha generado un ausentismo superior al 9% en la agencia de seguridad aérea, registrando al menos 350 renuncias desde febrero. Las consecuencias inmediatas se reflejan en terminales como la de Atlanta, donde los pasajeros enfrentan filas de espera de hasta seis horas. Tom Homan, designado como zar fronterizo, confirmó la estrategia de reforzar los controles con agentes de inmigración, aunque las fuentes no especifican el número exacto de efectivos ni la lista detallada de los aeropuertos donde serán asignados.
El conflicto tiene su origen en una disputa legislativa entre demócratas y republicanos sobre el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional y las operaciones federales de migración. La senadora republicana Lisa Murkowski ha participado en las discusiones relacionadas con el bloqueo presupuestal, mientras la administración de Trump mantiene la presión para reanudar operaciones sin ceder en los puntos de desacuerdo que mantienen congelados los fondos estimados en 2,500 millones de dólares para nóminas.
Ante la gravedad de la situación, Elon Musk utilizó sus redes sociales para manifestar su disposición a cubrir los salarios de los agentes de la TSA afectados por el cierre gubernamental. Sin embargo, hasta el momento no se ha confirmado si dicha oferta ha sido aceptada o implementada por las autoridades federales. La propuesta surge como una alternativa privada para mitigar el impacto en la aviación comercial, que opera con niveles de seguridad reducidos debido a la fuga de personal.
El despliegue de agentes del ICE representa un cambio significativo en la dinámica de seguridad aeroportuaria, fusionando funciones de control migratorio con la inspección de pasajeros. Esta decisión ocurre en un contexto de alta tensión política, donde la continuidad de los servicios esenciales depende de la resolución del impasse en el Congreso. Se espera que la presencia de nuevos efectivos en las terminales ayude a reducir los tiempos de espera, aunque persiste la incertidumbre sobre la duración del cierre parcial y el pago retroactivo a los trabajadores.