Ciudad De México, 25 de marzo de 2026.- Los gobiernos de México y Brasil iniciaron conversaciones para explorar una posible alianza estratégica entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras, con el objetivo de desarrollar proyectos en aguas profundas que fueron cancelados en administraciones anteriores. La iniciativa surge en el marco de los contactos entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quienes han identificado a la petrolera brasileña como un referente de éxito operativo y financiero frente a la situación crítica que atraviesa la empresa mexicana.
De acuerdo con información periodística, la propuesta implica retomar proyectos que fueron impulsados durante la reforma energética promovida por el expresidente Enrique Peña Nieto, pero que posteriormente quedaron suspendidos. Para avanzar en esta dirección, se estableció que primero deben llevarse a cabo diálogos y reuniones de trabajo entre los equipos técnicos y directivos de ambas compañías, incluyendo a Víctor Rodríguez Padilla, director de Pemex, y Magda Chambriard, al frente de Petrobras.
Las fuentes consultadas indican que el proceso de estructuración de esta colaboración no es inmediato; se estima un plazo de tres a cuatro meses para consolidar las reuniones de trabajo y definir el tipo de reestructuración que se planea para Pemex. Hasta el momento, no se han emitido declaraciones oficiales detalladas por parte de la dirección de Petrobras confirmando el estado de las negociaciones, ni se ha especificado si la conversación entre los mandatarios fue telefónica o presencial.
El contexto de esta posible alianza destaca la disparidad entre ambas empresas estatales. Mientras Petrobras es presentada como un ejemplo de recuperación y eficiencia, Pemex enfrenta problemas severos financieros y operativos que han motivado la búsqueda de apoyo externo y la adopción de nuevas políticas. La participación de figuras políticas como Luis Donaldo Colosio Riojas, Mario Aburto y Laura Itzel Castillo Juárez ha sido mencionada en relación con los movimientos alrededor del sector energético nacional.
Esta aproximación entre las dos mayores petroleras de América Latina marca un cambio en la política energética mexicana, que busca integrar experiencia internacional para rescatar activos en el Golfo de México. La administración federal apuesta por que la transferencia de conocimiento y la cooperación con Brasil permitan desbloquear el potencial en aguas profundas, aunque los detalles específicos de la inversión y la operación quedan sujetos a los resultados de los próximos meses de diálogo técnico.