Ciudad de Mexico, 28 de marzo de 2026.- Medios internacionales como France 24 y The New York Times informaron que el reciente bombardeo conjunto entre fuerzas de Ecuador y Estados Unidos, ocurrido a principios de marzo de 2026, impactó una granja lechera y finca ganadera en lugar de un campamento del narcotráfico, desmintiendo la narrativa inicial de las autoridades sobre el objetivo militar.
Según los reportes, la operación destruyó instalaciones dedicadas a la producción de leche y actividades agropecuarias. Gilson Vargas, identificado como uno de los presentes en el sitio, fue arrestado antes del ataque aéreo. Su abogada, Lina Maria Espinosa, denunció que sus clientes fueron sometidos a torturas, incluyendo métodos de ahogamiento y aplicación de toques eléctricos, previo al bombardeo.
La discrepancia entre la versión oficial y los hechos reportados marca un punto de tensión en la escalada militar denominada ‘Operación Exterminación Total’. Mientras el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, describió los objetivos como parte de una red ‘ilícita y criminal’, los testimonios locales y la prensa internacional indican que se trataba de una propiedad productiva civil.
En el marco de esta campaña, el funcionario militar Joseph M. Humire declaró ante el Comité de Servicios Armados que los ataques contra cárteles en América Latina son ‘sólo el comienzo’. Por su parte, Francis Donovan señaló que los ataques contra embarcaciones ‘no eran la respuesta’, aunque planteó la expansión de la campaña para combatir a las organizaciones criminales.
El incidente ha generado controversia debido a las contradicciones sobre la naturaleza del objetivo y los métodos empleados contra los detenidos. Las fuentes consultadas destacan que, pese a las afirmaciones gubernamentales sobre el combate al narcotráfico, la evidencia periodística apunta a la destrucción de infraestructura civil y violaciones a los derechos humanos de los trabajadores de la finca.