Tecate, 08 de abril de 2026.- Explosiones se escucharon el fin de semana pasado en el Cerro Cuchumá como parte de los trabajos de construcción del muro fronterizo, utilizando explosivos por personal de Estados Unidos que dañaron un monolito de 35 metros de altura, tallado y considerado sagrado por los pueblos indígenas de la región.
El Cerro Cuchumá es un sitio religioso de gran importancia sagrada para el pueblo Kumiai, así como una zona arqueológica y sitio ceremonial del pueblo Yumano. La vasta cima del cerro fue dividida en dos durante el siglo XIX por una frontera.
En octubre de 1992, la montaña fue oficialmente reconocida como un sitio histórico y sagrado en el Registro Nacional de Lugares Históricos de EE.UU., mientras que en México el sitio es considerado Patrimonio Cultural Intangible. El pueblo Kumiai está considerado como una cultura binacional.
La situación ha enfurecido a los Kumiai, quienes realizan constantes protestas en la frontera. “They hold constant protests at the border”, señaló Miguel Olmos Aguilera respecto a la reacción de la comunidad.
Olmos Aguilera también comentó sobre las restricciones de movimiento: “Although the hill is divided by the border, the Kumiai used to be able to cross over. Now it seems to me that they can’t anymore”. A pesar de las dificultades, el experto destacó la resiliencia del grupo: “Yes, there are few. But their vitality is much greater than that. The people are very strong”.
La administración Trump es reacia a permitir cruces fronterizos, un contexto en el que se desarrollan estos eventos que afectan al sitio sagrado.