Ciudad de Mexico, 29 de mayo de 2026.- Lalo Bañuelos, bailarín, coreógrafo y director creativo internacional de 31 años, dio sus primeros pasos de baile en un domicilio de Gómez Palacio, Durango. Actualmente reside en Los Ángeles, California, tras regresar al continente americano hace dos años.
De pequeño, Bañuelos leía la sección de Espectáculos del periódico y disfrutaba videos de artistas como Britney Spears, Usher, Christina Aguilera y Madonna, lo que lo llevó a empezar a estudiar los movimientos de los bailarines de dichos artistas. Sobre sus inicios, el coreógrafo señaló: “Bailé muchísimo tiempo en mi casa; en mi cuarto bailaba todo el rato. Como a los 15 años me animé a entrar a escuelas de baile”.
A los 17 años se mudó a la Ciudad de México. Durante el inicio de su carrera, escuchó comentarios como “del arte no se vive” y “necesitas tener alguna otra carrera”. Al respecto, Bañuelos mencionó: “Es verdad que cuando empecé a bailar la pregunta era ‘¿Cómo vas a vivir del baile?’, ‘Del baile no se vive’ y ‘Necesitas tener alguna otra carrera’, pero ese tipo de comentarios a mí nunca me importaron”.
El bailarín decidió ignorar las opiniones negativas y seguir su hambre por bailar. “Yo siempre dije: ‘Yo voy a bailar. Yo quiero bailar’. Fue más fuerte esa hambre que tenía, que me hizo prepararme, que me hizo ponerme a practicar yo solo, a investigar, a ver qué escuelas de baile había en México. Eso me ayudó muchísimo a prepararme y a esforzarme para tener el nivel de un bailarín profesional”, expresó.
La oportunidad de trabajar en China marcó un cambio para Lalo Bañuelos, acumulando 12 años de experiencia en el sector comercial en ese país. “Ahí empezó ese cambio de solo gustarme el baile y de buscarlo a de verdad ponerme a trabajar como bailarín”, indicó sobre esa etapa.
En la actualidad, Lalo Bañuelos da clases en estudios de danza reconocidos como Millennium Dance Complex, Revolution Dance Studio, Movement Lifestyle y Tmilly Studio. Reflexionando sobre su trayectoria, afirmó: “Creo que tuve un gran deseo para bailar. Siempre me lo imaginé tanto, lo soñé tanto que no vi fronteras, no vi límites”.