AME6869. BOGOTÁ (COLOMBIA), 30/05/2026.- Una persona camina frente a un cartel alusivo a las elecciones presidenciales de 2026 en el recinto ferial de Corferias este sábado, en Bogotá (Colombia). Las autoridades colombianas ultiman los preparativos para la primera vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo para las que están habilitados 41.421.973 ciudadanos que podrán votar para elegir al sucesor de Gustavo Petro, el actual mandatario, quien no puede presentarse a la reelección porque no lo permite la Constitución. EFE/ Carlos Ortega
Ciudad De México, 31 de mayo de 2026.- Colombia acudirá a las urnas este domingo para elegir a su próximo presidente, en un proceso que sigue a la elección legislativa celebrada en marzo. La Registraduría informó que todo está listo para la jornada electoral, llamó a la ciudadanía a votar y exhortó a los actores políticos a respetar los resultados.
Para esta contienda, más de 41 millones de colombianos están habilitados para votar, cifra que incluye a 1,4 millones de residentes en el exterior. El actual mandatario, Gustavo Petro, no puede aspirar a la reelección por mandato constitucional. Previamente, el Consejo de Estado ordenó a Petro abstenerse de difundir propaganda electoral.
El contexto económico del país presenta indicadores mixtos. El Producto Interno Bruto (PIB) creció 2,6% en 2025, impulsado por el consumo de los hogares y el sector servicios. El desempleo cerró dicho año en 8,9%, su nivel más bajo en lo que va del siglo, mientras que el salario mínimo tuvo un fuerte incremento del 17%. Además, la pobreza multidimensional cayó por primera vez por debajo del 10%, tres puntos menos que en 2022, y las remesas alcanzaron un récord de 13 mil millones de dólares.
Sin embargo, persisten desafíos estructurales. Colombia es uno de los países más desiguales de la región, con 31,8% de su población viviendo en la pobreza. La deuda pública alcanzó el 63,7%, su nivel más alto en un cuarto de siglo, y la inversión privada cayó a mínimos de dos décadas. Asimismo, el país registra el segundo mayor déficit fiscal de América Latina, equivalente al 6,4% del PIB.
Frente a este panorama, analistas estiman que se necesita una profunda corrección fiscal entre 4 y 5% del PIB para estabilizar las finanzas públicas.