Ciudad De México, 31 de mayo de 2026.- Santiago Fernández, de 41 años y originario de la Ciudad de México, vio cómo su carrera prometedora, que lo tuvo como una figura en el Barcelona y en el América, quedó dilapidada en poco más de 53 minutos. Su estabilidad mental terminó envuelta en la burla nacional tras fallar ante la portería de Haití en un partido preolímpico decisivo.
México ganó aquel encuentro con marcador de 5-1, pero el resultado fue insuficiente para clasificar a los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. La selección mexicana se quedó a un gol de la clasificación, tras haber tenido malos resultados previos: un empate 1-1 con Canadá y una derrota 1-2 contra Guatemala. El equipo necesitaba golear a Haití para avanzar.
Fernández entró al campo al final del primer tiempo y falló tres opciones frente a la portería rival. “Lo intenté en los primeros 30 minutos del segundo tiempo. Cuando empecé a ver todo esto [las fallas propias y las de sus compañeros], me empezó a dar miedo, vergüenza de estar fallando. Yo ya no la quería agarrar, nunca me había pasado eso”, declaró el futbolista.
El comentarista Christian Martinoli, de TV Azteca, realizó una narración donde Fernández fue protagonista con frases como: “¿De qué te vas a disfrazar?” o “el único haitiano en el área”. Sobre el escrutinio público, Fernández señaló: “La gente me juzga por los minutos de ese partido. Antes del preolímpico no escuché a nadie que se quejara de mi convocatoria ni que uno dijera que fui de manera injusta”.
El deportista vivió un suplicio en su mente durante los siguientes 12 años. “Es una parte de mí que me va a acompañar siempre. Asumo mi responsabilidad. Lo más triste es que me quedo con el sentimiento de ‘sí, pude haber hecho más'”, expresó. Años después, los daños colaterales de la pandemia reabrieron la cicatriz.
Actualmente, los videos del partido han revivido porque el portero de Haití, Johnny Placide, jugará la Copa del Mundo y aparece en el álbum Panini. Pocos recuerdan que en esa generación de la selección mexicana estaba Guillermo Ochoa y que el entrenador era Hugo Sánchez. Fernández reconoció que en el momento crítico “mi cabeza estaba bloqueada”.