Ciudad De México, 31 de mayo de 2026.- En 2022 se conmemoró el centenario del nacimiento de Luis Villoro, fecha en la que diversas instituciones organizaron ciclos de conferencias para discutir su pensamiento y ponderar su vigencia. Durante ese año se celebraron dos reuniones académicas en noviembre: una en El Colegio Nacional y otra en el Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIFS) de la UNAM, entidad a la que el filósofo se incorporó en 1971.
El homenaje al pensador trascendió la capital, pues se rindieron tributos en varias ciudades como Morelia, Chihuahua, Puebla y Ciudad de México. Estos esfuerzos por analizar su obra surgen en un contexto que Aurelia Valero Pie, coordinadora de un libro colectivo del cual proviene este fragmento, describe citando a Hannah Arendt: “Como una herencia sin testamento caracterizó Hannah Arendt la experiencia de quienes […] habían transitado hacia la segunda posguerra sin las claves de lectura necesarias para interpretar el mundo que entonces despuntaba”.
Respecto a la actualidad del autor, Valero Pie cuestiona: “¿Es muy pronto para colocar la obra de Luis Villoro en el orden de ‘lo clásico’?”. La especialista añade que “que él mismo figure como uno de los mayores filósofos en el mundo de habla hispana constituye hoy un objeto de relativo consenso”.