Por Redacción
Ciudad de Mexico, 22 de julio de 2026.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de mostrar su “verdadera naturaleza autoritaria” después de que el mandatario centroamericano afirmara que en su país no volverán a celebrarse elecciones.
En un comunicado difundido por el Departamento de Estado, Rubio señaló: “Las declaraciones de Daniel Ortega de que, bajo la dictadura de su familia, Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones dejan al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria”. El funcionario estadounidense advirtió que ni la administración Trump ni la comunidad internacional se quedarán de brazos cruzados ante este escenario, tachando a Ortega de cobarde y temeroso de la voluntad del pueblo nicaragüense.
La respuesta diplomática surge tras las declaraciones pronunciadas el pasado domingo por Ortega durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista. En ese evento, el gobernante de 80 años aseguró: “No volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (la oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, justificando así la medida para evitar riesgos al control del oficialismo.
Rubio sostuvo que Ortega y su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, han “abandonado incluso la apariencia de contar con el consentimiento popular”. Asimismo, defendió que los nicaragüenses tienen derecho a elegir a sus dirigentes mediante comicios democráticos.
Ante esta situación, el jefe de la diplomacia estadounidense hizo un llamado a la comunidad internacional para unir esfuerzos. “Estados Unidos hace un llamado a la comunidad internacional para que una esfuerzos y demuestre a la dictadura de Murillo y Ortega que no puede esperar mantener una relación habitual con otras naciones mientras socava los principios fundamentales de nuestro hemisferio democrático”, indicó Rubio.
Ortega gobierna Nicaragua desde 2007 en medio de acusaciones de fraude electoral y persecución política. Desde 2017 ejerce el poder junto a Murillo, quien fue designada copresidenta en febrero de 2025 tras una reforma constitucional que amplió sus atribuciones y consolidó el control del matrimonio sobre las instituciones del país.