Por Redacción
Bogotá, 07 de agosto de 2026.- El término “gobierno de cambio” fue usado hasta este jueves por Gustavo Petro, exguerrillero, exalcalde de Bogotá y ganador de las elecciones presidenciales de 2022 en medio de una movilización social tumultuosa durante el gobierno de derecha de Iván Duque. Petro llegó con la gran promesa de construir un nuevo país, asumiendo el cargo en una nación con emociones explosivas.
Cuatro años después, Colombia ha experimentado cambios significativos, pero sigue siendo una nación extremadamente desigual, con graves problemas de ilegalidad, narcotráfico y violencia. A pesar de este panorama, se lograron mejoras medibles en desempleo y pobreza.
Un cambio profundo logrado por el gobierno saliente fue la mayor representatividad en el ejecutivo. Francia Márquez, activista afro conocida popularmente como “Francia”, fue la compañera de fórmula vicepresidencial de Petro y marcó este hito. Bajo su administración, se volvió normal ver a indígenas y afrodescendientes en altos cargos ejecutivos; en febrero de 2025, Petro celebró un evento especial para presentar un gabinete renovado que mostró como una muestra de diversidad.
Este legado de una democracia más amplia y diversa representa un paso más en un proceso que abarca casi medio siglo. En 1988, los colombianos eligieron a sus alcaldes por voto popular por primera vez, cuando hasta entonces eran designados por el presidente. Posteriormente, la Constitución de 1991 fue la primera no nacida del fin de una guerra civil y redactada por acuerdo entre una amplia gama de fuerzas políticas, incluidos exguerrilleros.
Tres décadas después de esos eventos, Petro llevó a representantes de otros sectores sociales a los cargos más importantes del país. Este hecho cristalizó con la votación de 2022, consolidando una expansión del espectro político que puede acceder a la presidencia, un cambio que se venía gestando durante décadas.