Nuevo León, 19 de junio de 2026.- La figura paterna en Nuevo León atraviesa una transformación impulsada por cambios sociales, culturales y familiares, alejándose del modelo tradicional centrado únicamente en la proveeduría económica. Hoy es común ver a un papá asistir a una junta escolar, cambiar pañales o pedir permiso en el trabajo para llevar a su hijo al médico en la entidad.
Además de aportar al sustento familiar, muchos hombres participan activamente en la crianza, el cuidado diario y el acompañamiento emocional de sus hijos. Una investigación titulada ‘Significados de la paternidad para los jóvenes de Nuevo León’ encontró que las nuevas generaciones asocian la paternidad no sólo con la capacidad de proveer económicamente, sino también con el cuidado, la atención y la construcción de vínculos afectivos con los hijos.
El estudio señala que los jóvenes consideran cada vez más importante la presencia y participación activa del padre en la vida cotidiana de la familia. Asimismo, los hombres jóvenes han comenzado a cuestionar modelos tradicionales que privilegiaban la autoridad y la distancia emocional como características de la figura paterna, existiendo hoy una mayor valoración de la convivencia familiar y de la presencia cotidiana en momentos clave del desarrollo de niños y adolescentes.
Este cambio de paradigma ocurre en un contexto donde más de la mitad de las familias en Nuevo León ya no corresponden al esquema nuclear tradicional integrado por padre, madre e hijos, según Manuel Ribeiro Ferreira, investigador de la UANL. En la entidad existen más de 55 mil hogares encabezados por padres solteros, según datos del Inegi.
De acuerdo con la información estadística, en Nuevo León alrededor de 75.3 por ciento de niños y adolescentes residen con su madre y su padre, mientras que 13.6 por ciento vive únicamente con la madre y 1.4 por ciento solamente con el padre.