Por Redacción
Ciudad De México, 26 de julio de 2026.- El lingüista Luis Fernando Lara (1943) afirmó que hasta el momento solo en México se practica el albur. Aunque reconoció que se ha tropezado con el doble sentido, el cual existe en todas las lenguas, precisó que “no el albur; es decir, este diálogo que ataca al otro, que pide respuestas, etcétera, aparentemente es un fenómeno mexicano”.
Lara, quien dirige el Diccionario del español de México desde la década de 1970, explicó que el albur “siempre se trata de una situación de diálogo: no se produce si uno no tiene a un dialogante enfrente”. Detalló que en este intercambio el hablante debe responder a su interlocutor con una agudeza o, incluso, con una pequeña agresión, lo que genera un torneo verbal.
Respecto al origen de esta tradición, el especialista indicó: “Fundamentalmente es un certamen propio de las cantinas, que luego se ha generalizado, pero me parece que nació allí, al calor del alcohol y entre hombres. Ahora, claro, también alburean las mujeres”. Como ejemplos de la presencia femenina en esta práctica, mencionó haber leído sobre una señorita tepiteña que es campeona nacional del albur y recordó a la actriz Carmen Salinas, a quien escucharon alburear en las películas.
Lara destacó que el albur supone una enorme creatividad lingüística y muchísima capacidad verbal para establecer relaciones entre palabras, juegos y rapidez mental. Ante esto, declaró: “A mí me parece admirable el albur”.
El lingüista confesó que aún no tiene una respuesta de por qué ocurre únicamente en México, aunque le gustaría formular una hipótesis. Considera que una posible explicación es el carácter del mexicano, describiéndolo como fatalista, burlón y cínico, rasgos que, dice, lo definen en todas.
Lara presentará la conferencia ‘Las tradiciones del hablar’, en la que analizará el albur y el caló (definido como la jerga de origen popular, basada por lo general en el habla de los maleantes), el próximo martes 28 de julio en El Colegio Nacional, ubicado en Donceles 104, Centro Histórico de la Ciudad de México. La ponencia forma parte del ciclo ‘La educación y las culturas de la lengua’.