Ciudad De México, 01 de junio de 2026.- Cuba es un Estado independiente del que se está hablando mucho, cuya situación geográfica la define como un puente entre Europa y el continente americano. En los mapas, la isla separa el mar Caribe del Golfo de México, ubicándose entre Florida y la Península de Yucatán, así como entre el norte y el sur. Cuba se distingue de los demás países latinoamericanos por sus características, población y cultura, y su pueblo ha sido protagonista de episodios trascendentes en la historia del mundo.
México y Cuba mantienen lazos estrechos, constantes y firmes a través del tiempo. La historia de ambas naciones las ha hecho amigas, socias y aliadas en la resistencia firme contra el imperialismo; nunca han sido enemigas. Este vínculo tiene raíces profundas que se remontan a la llegada de los españoles, cuando los capitanes Juan de Grijalva, Francisco Hernández de Córdoba y Hernán Cortés embarcaron para sus aventuras desde puertos cubanos.
Mientras Juan de Grijalva y Francisco Hernández de Córdoba sólo pudieron describir y recorrer asombrados las costas de lo que ahora es parte de México, Hernán Cortés penetró tierra adentro hasta el altiplano mexicano. Cortés cruzó entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, lugar que hasta ahora se llama Paso de Cortés, y logró trepar al cráter para obtener el azufre que requería para fabricar pólvora. Tras aliarse con los enemigos de los aztecas, consiguió adueñarse a sangre y fuego de la Gran Tenochtitlán, iniciando con su conquista la etapa de tres siglos conocida como Nueva España.
En el siglo XIX, las antiguas colonias desde México hasta Argentina y Chile lograron su independencia de España, pero Cuba quedó atrás y continuó como una posesión española. La isla finalmente se liberó de España con la ayuda de Estados Unidos en 1898, proceso en el que participaron Carlos Manuel Céspedes primero y luego José Martí.
Para el siglo XX, ya no hubo lugar para colonias y virreinatos. Aunque Cuba salió del control de España, quedó en una especie de protectorado, marcando una diferencia en su desarrollo político respecto a sus vecinos que habían consolidado su independencia anteriormente.