Por Redacción
México, 16 de marzo de 2026.- El Banco de México elevó su pronóstico de crecimiento económico para el año en curso de 1.1% a 1.6%, un ajuste que coincide con proyecciones de creación de entre 150,000 y 250,000 nuevos empleos formales para finales de 2026, según datos de la encuesta de ManpowerGroup. Este optimismo moderado se da a pesar de un entorno internacional descrito como volátil y de un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) anual de apenas cerca del 1% en 2025, según reportes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La mejora en las perspectivas del banco central se enmarca en estimaciones preliminares que apuntan a un avance del PIB de aproximadamente 2.3% para el primer trimestre de 2026. Este dato, aunque aún no ha sido confirmado oficialmente por el Inegi, sugiere un repunte inicial más sólido de lo previsto, impulsando las expectativas para todo el año.
De manera paralela, el estudio de expectativas de empleo de ManpowerGroup para el segundo trimestre de 2026 revela una Tendencia Neta de Empleo (TNE) del 41% a nivel nacional. Este indicador, que mide la diferencia entre empleadores que planean aumentar su plantilla y aquellos que prevén reducirla, refleja una intención de contratación significativa, especialmente en sectores clave.
Los sectores que lideran las expectativas de contratación son Construcción y Bienes Raíces, con una TNE del 53%, seguido por Finanzas y Seguros, con un 48%. En contraste, la región Norte del país muestra una debilidad relativa en las expectativas laborales, con una TNE de apenas el 11%, lo que apunta a disparidades regionales en la recuperación del mercado laboral.
Las proyecciones optimistas se sustentan también en otros indicadores económicos positivos mencionados en los reportes, como el desempeño de las exportaciones, la inversión extranjera y una reducción en los niveles de pobreza laboral, aunque no se detallan cifras específicas. Sin embargo, los analistas advierten que este escenario positivo se desarrolla en un contexto global complejo, marcado por la volatilidad financiera y tensiones geopolíticas.
El cierre de 2026 será crucial para evaluar si estas proyecciones de crecimiento y generación de empleo se materializan, consolidando una recuperación económica más robusta tras un 2025 de bajo dinamismo, o si los factores de riesgo externos terminan por frenar el impulso inicial del año.