La directora de Amnisitía Internacional para las Américas, Ana Piquer, habla durante una entrevista para EFE este lunes, en Asunción (Paraguay). EFE/ Juan Pablo Pino
Buenos Aires, 25 de marzo de 2026.- Decenas de miles de personas se congregaron este martes 24 de marzo en la Plaza de Mayo para conmemorar el 50 aniversario del golpe de Estado de 1976, en un acto marcado por la tensión entre los organismos de derechos humanos y la administración del presidente Javier Milei. La marcha, que evocó a los 30.000 desaparecidos, se realizó dándole la espalda a la Casa Rosada, simbolizando el distanciamiento entre el Ejecutivo y las agrupaciones históricas como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, encabezadas por Taty Almeida.
La conmemoración destacó el carácter revisionista del discurso institucional del gobierno actual, que ha desarticulado políticas de memoria en los últimos años. A diferencia de administraciones precedentes, el acto no contó con la presencia oficial de autoridades nacionales en la tribuna principal, reflejando la polarización existente respecto a la interpretación de la dictadura cívico-militar. Orlando Oscar Dopazo y Agustín Cetrángolo estuvieron entre los participantes que mantuvieron la tradición de la marcha en la fecha clave del calendario argentino.
En el plano regional, la coyuntura geopolítica presenta escenarios complejos simultáneos. En Chile, la candidatura de Michelle Bachelet a un cargo en la Organización de las Naciones Unidas enfrenta la pérdida de apoyo de su propio gobierno, aunque mantiene el respaldo de México y Brasil. José Antonio Kast, figura de la derecha chilena, ha señalado una dispersión de votos debido a otras candidaturas latinoamericanas, lo que complica el panorama electoral en la ONU.
Respecto a Cuba, circulan especulaciones sobre una posible sucesión presidencial y diálogos con Estados Unidos en medio de una crisis energética, versiones que han sido negadas categóricamente por el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío. El funcionario afirmó que el sistema político y el cargo del presidente Miguel Díaz-Canel no están sujetos a negociación, desmintiendo reportes que sugerían conversaciones secretas o cambios inminentes en la cúpula del poder.
La situación en Venezuela también mantiene la atención internacional, con la audiencia judicial programada para el 26 de marzo para Nicolás Maduro y Cilia Flores, mientras figuras como Marco Rubio y David Rivera monitorean los desarrollos legales. Este conjunto de eventos refleja un momento de reconfiguración política en América Latina, donde los gobiernos de derecha ganan terreno frente a la izquierda, tal como lo indican análisis que muestran a ocho de 19 países aún bajo administraciones progresistas.
El secretario de Relaciones Exteriores de México, Juan Ramón de la Fuente, ha seguido de cerca estos desarrollos, manteniendo la postura de apoyo a iniciativas multilaterales como la de Bachelet, en contraste con las tensiones bilaterales que surgen en otros frentes. La fecha del 24 de marzo quedó así inscrita no solo como un día de memoria en Argentina, sino como un punto de inflexión en la narrativa de derechos humanos frente a las nuevas doctrinas de seguridad y orden en la región.