Ciudad De México, 24 de marzo de 2026.- El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el economista Enrique Rovirosa presentaron visiones contrapuestas respecto a la capacidad de negociación de México de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista originalmente para junio de 2026. Mientras el funcionario federal proyecta un panorama optimista basado en la modernización de acuerdos comerciales, el expresidente del Colegio de Economistas de México alerta que el país llega en condiciones de debilidad a la mesa de diálogo.
Durante su participación en el Foro de Cámaras de Comercio Bilaterales en México, Ebrard destacó que el país cuenta con mejores condiciones para enfrentar la renovación del tratado. El titular de la cartera económica vinculó esta postura favorable a los avances en la modernización del acuerdo con la Unión Europea y a una mayor proyección comercial hacia mercados asiáticos, factores que, según su análisis, fortalecen la posición estratégica de la nación.
En contraste, Enrique Rovirosa advirtió que México se encuentra en una situación vulnerable tanto por factores internos como externos. El especialista señaló que la posible imposición de aranceles por parte de Estados Unidos podría estar relacionada con la necesidad de financiamiento derivada de la guerra en Medio Oriente, lo que añadiría presión adicional a la economía mexicana en el contexto de las negociaciones.
La divergencia de perspectivas subraya la complejidad del entorno geopolítico en el que se desarrollará la revisión del tratado trilateral. La administración del presidente Donald Trump mantiene una postura de presión comercial, mientras que el gobierno mexicano busca consolidar sus alianzas globales como mecanismo de defensa y expansión económica.
La revisión formal del T-MEC representa un momento crítico para la integración económica de América del Norte. Aunque no se han detallado las fechas exactas de las primeras rondas de conversaciones técnicas ni las cifras específicas sobre las condiciones mencionadas por Ebrard, la discusión pública entre optimismo gubernamental y precaución académica marca el inicio del debate sobre el futuro comercial de la región.