Por Redacción
Ciudad de Mexico, 26 de agosto de 2026.- Los bikinis tanga se consolidaron como tendencia principal en Europa para la temporada primavera/verano 2026, según afirmó Katharine Carter, directora de Investigación y Análisis de Edited, una plataforma de análisis de cifras en tiempo real.
Los datos de esta consultora muestran un crecimiento interanual significativo en varios países: Francia (+33%), Alemania (+33%), Italia (+27%), España (+18%) y el Reino Unido (+37%). Carter explicó que este cambio es “especialmente visible en el sector de la moda de consumo masivo”, lo que indica que el modelo se está convirtiendo en una “importante oportunidad comercial”.
Las grandes cadenas de retail reflejan esta expansión. Bershka introdujo el bikini tanga en sus colecciones en Francia y España por primera vez esta temporada, además de ampliar su oferta en otros mercados europeos en comparación con el verano anterior. Por su parte, las novedades en H&M aumentaron un 39% interanual en todos los mercados analizados. Carter señaló que esto es “significativo dada la amplia base de clientes europeos de H&M y demuestra que este modelo se ha integrado completamente en el mercado de la moda de baño”.
Más allá de las cifras, el fenómeno tiene un componente social. Alrededor de un tercio de las mujeres que participaron en un reportaje previo sobre la percepción de que el toples está decayendo en España señalaron hacia las nalgas y su creciente exposición en verano. El artículo menciona que, mientras el toples tuvo y aún tiene relación con la libertad sexual como ejercicio político, las nalgas han estado más encapsuladas históricamente como valor estético y de sexualización.
Esperanza, quien declaró no usar tanga, comentó: “Las tías han cambiado enseñar tetas por llevar el culo al aire, ¿no?”. Añadió que prefiere estar desnuda, pero reconoció que “las chicas lo llevan casi todas, con culos musculados y con culos blandos con celulitis, y eso me gusta”.
Otras usuarias expresaron su adaptación personal a la tendencia. Noor, de 28 años, dijo: “Me encanta enseñar el culo, pero me ha costado 28 años llevar un tanga en la playa o piscina. Ahora, de aquí no me bajo más”.
La normalización de la prenda llega incluso a zonas rurales. Teresa comentó que en su pueblo riojano de 200 habitantes “nunca ha llegado el toples, pero el tanga sí; las chavalas lo llevan y ni un comentario, que me alegro, pero me sorprende. Igual es una bobada”.