Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- La Fiscalía General de la República (FGR) reconoció este lunes que el complejo de cabañas en Tapalpa, Jalisco, vinculado a Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue contaminado tras el operativo de febrero en que fue abatido. La dependencia, en un comunicado, justificó la demora en asegurar el lugar por falta de condiciones de seguridad, lo que permitió el ingreso de personas no autorizadas y comprometió la cadena de custodia de posibles evidencias, como narconóminas y registros financieros.
La FGR afirmó que el enfrentamiento donde perdió la vida ‘El Mencho’ ocurrió en una zona de campo abierto, despoblada y alejada de las cabañas, contradiciendo versiones previas que señalaban un choque violento dentro de los inmuebles, con bajas militares. La fiscal Ernestina Godoy sostuvo que, debido a la contaminación, la dependencia no puede validar los hallazgos reportados públicamente por medios de comunicación que ingresaron al sitio un día después del operativo sin escolta.
Según el comunicado oficial, la prioridad tras el enfrentamiento fue garantizar la seguridad del personal ministerial, por lo que no se estableció un resguardo perimetral inmediato en los seis inmuebles involucrados. Este argumento ha sido cuestionado por reportes periodísticos que indican la presencia de respaldo militar en la zona, el cual, en teoría, pudo haber facilitado el aseguramiento.
La contaminación de la escena representa un grave revés para las investigaciones sobre la estructura operativa y las redes de corrupción del CJNG. Documentos sensibles que pudieron estar en las cabañas, y que medios como ‘El Universal’ reportaron haber visto, ahora carecen de valor probatorio oficial al haberse perdido la cadena de custodia.
La FGR anunció una investigación interna para determinar posibles irregularidades de servidores públicos en el manejo del caso. Sin embargo, persisten dudas sobre la fecha exacta del operativo, el número preciso de fallecidos y la identidad de quienes accedieron a las cabañas. El caso evidencia fallas críticas en la coordinación y protocolos para preservar escenas de alta relevancia en operativos contra el crimen organizado.