Shanghái, 10 de julio de 2026.- El Museo de Shanghái abrió sus puertas para recibir las 804 piezas que conforman la exposición ‘Espacios sagrados. Civilizaciones del México antiguo’. La muestra reúne objetos del esplendor de las culturas olmeca, teotihuacana, maya y mexica, así como un conjunto de piezas del periodo aldeano del Preclásico Medio (1200-400 a.C.).
Las piezas provienen de 13 acervos, entre los que destacan los museos nacionales de Antropología y de las Culturas del Mundo, así como el Templo Mayor y las zonas arqueológicas de Teotihuacan, Toniná y Kabah. Entre los objetos más relevantes se encuentra la Cabeza Colosal 4, de San Lorenzo, de origen olmeca y proveniente del Museo de Antropología de Xalapa.
También destaca la escultura del dios del inframundo mexica, Mictlantecuhtli, hallada en 1994 en la Casa de las Águilas del Templo Mayor. La exposición permanecerá en China hasta noviembre de 2027.
Durante la inauguración, José Luis Perea González, secretario técnico del Instituto Nacional de Antropología e Historia, agradeció la labor de los especialistas. El funcionario señaló que “el montaje no solo representa el traslado intercontinental de centenares de objetos patrimoniales, sino el ‘diálogo entre dos de las tradiciones civilizatorias más antiguas, complejas y creativas de la humanidad'”.
Perea González añadió que “las culturas del territorio chino y de Mesoamérica, nacieron en geografías distintas, con lenguas diferentes y símbolos propios; no obstante, ambas compartieron una intuición extraordinaria: comprender que el ser humano forma parte de un equilibrio mayor y que el conocimiento solo adquiere sentido cuando fortalece la armonía entre las personas, la naturaleza y el cosmos”.
“Tal vez, por ello, este encuentro resulta tan significativo. No dialogan únicamente dos países. Dialogan dos maneras milenarias de comprender el mundo”, afirmó. Asimismo, destacó que “cada cabeza olmeca, cada escultura, cada pieza teotihuacana, cada inscripción maya, cada creación mexica nos recuerda que las civilizaciones sobreviven no por la fuerza de sus ejércitos, sino por la profundidad de sus ideas, la riqueza de su imaginación y la capacidad de transmitir conocimiento a las generaciones futuras”.