Foto de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que pronuncia un discurso ante agricultores y ganaderos durante un evento en el Jardín Sur de la Casa Blanca, en Washington D. C., Estados Unidos, el 27 de marzo de 2026. E . EFE/SHAWN THEW / POOL
Ciudad De México, 30 de marzo de 2026.- Irán negó tener contactos directos con Estados Unidos para negociar el fin de la guerra, contradiciendo las afirmaciones del presidente Donald Trump sobre un avance en las pláticas y la próxima apertura del estrecho de Ormuz. Mientras el mandatario estadounidense aseguró que Teherán permitirá el paso de 20 buques petroleros este lunes como una ‘muestra de respeto’, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, fue categórico: ‘Hasta el momento no hemos tenido negociaciones directas con Estados Unidos’.
Baqaei señaló que Irán recibió mensajes a través de intermediarios indicando que Washington quiere negociar, pero calificó las primeras propuestas estadounidenses para acordar el cese de hostilidades como ‘excesivas e irrazonables’. Además, el funcionario aclaró que Teherán no participa en la iniciativa de paz liderada por Pakistán, Egipto, Arabia Saudita y Turquía. ‘Las reuniones que mantiene Pakistán constituyen un marco que ellos mismos establecieron y en el que no participamos. Es positivo que los países de la región se preocupen por poner fin a la guerra, pero deben tener cuidado con quién la inició’, declaró.
La escalada verbal coincide con movimientos militares. El Comando Central de EE.UU. (Centcom) informó del despliegue del buque de ataque anfibio USS Tripoli, con 3,500 efectivos adicionales, sumándose a una presencia total de unos 50,000 efectivos en Medio Oriente. Filtraciones a medios estadounidenses sugieren planes del Pentágono para una incursión terrestre que duraría semanas, aunque la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, matizó: ‘Es el trabajo del Pentágono hacer preparativos para darle al comandante en jefe las máximas opciones. No significa que el presidente haya tomado una decisión’. Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó que ‘el enemigo envía abiertamente un mensaje de negociación y, en secreto, planea un ataque terrestre’.
En respuesta a los bombardeos contra instalaciones nucleares y viviendas civiles, el Ejército de Irán amenazó con atacar las residencias de líderes militares y políticos de EE.UU. e Israel en la región. Ebrahim Zolfaqari, portavoz del mando Jatam al Anbiya, definió la medida como una ‘represalia’ y stated: ‘Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán atacarán las residencias de los comandantes y funcionarios políticos estadounidenses y sionistas en la región y los territorios ocupados’. El Ministerio de Sanidad iraní elevó a 2,076 el total de víctimas mortales y a 26,500 la cifra de heridos por los ataques de EE.UU. e Israel.
Por otro lado, Donald Trump insistió en que las negociaciones van por buen camino y que llegará a un acuerdo muy pronto, afirmando incluso que en Irán ya hubo un ‘cambio de régimen’. El mandatario también admitió su interés en apropiarse del petróleo iraní y podría buscar el control del centro de exportación de la isla Kharg. Hasta el momento, Trump ha pospuesto hasta el 6 de abril el ultimátum dado a Irán para desbloquear el estrecho de Ormuz bajo la amenaza de destruir sus centrales eléctricas.
El conflicto ha impactado sitios religiosos en Jerusalén, donde por primera vez en décadas la Iglesia del Santo Sepulcro, el Muro de las Lamentaciones y la mezquita de Al-Aqsa quedaron restringidos simultáneamente. El cardenal Pierbattista Pizzaballa fue interceptado por la policía israelí antes de que el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenara permitirle acceso. La mezquita de Al-Aqsa permaneció cerrada durante 14 días consecutivos en Ramadán. El papa León XIV, durante la misa del Domingo de Ramos, pidió orar por quienes sufren la guerra y afirmó que Dios ‘no escucha la oración de quienes hacen la guerra’.
La desaprobación hacia Trump alcanza un 59 por ciento, su mayor nivel en sus dos mandatos, mientras el movimiento ‘No Kings’ organizó más de 3,300 protestas en los 50 estados de EE.UU., replicándose en México, Canadá y capitales europeas. En Minneapolis, figuras como Bruce Springsteen y el senador Bernie Sanders repudiaron la guerra. ‘Las tropas federales trajeron muerte y terror a las calles de Minneapolis. Escogieron la ciudad equivocada’, dijo Springsteen.