Brasilia, 28 de marzo de 2026.- El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abandonó este viernes el hospital donde se encontraba internado para trasladarse a su residencia particular en Brasilia, donde cumplirá una prisión domiciliaria de 90 días. La medida fue autorizada por el juez del Tribunal Supremo Federal, Alexandre de Moraes, quien aceptó la solicitud de la defensa del exmandatario debido a su delicado estado de salud.
Bolsonaro, de 71 años, había sido ingresado el pasado 13 de marzo con un diagnóstico de bronconeumonía y neumonía bilateral aguda, permaneciendo más de una semana en terapia intensiva. Tras recibir el alta médica, el exjefe de Estado arribó a su complejo residencial bajo estrictas medidas de seguridad, incluyendo el uso de chaleco antibalas y custodia policial permanente frente al inmueble.
La decisión judicial permite que el político ultraderechista purgue temporalmente su condena de 27 años y tres meses de cárcel, impuesta por su participación en intentos golpistas posteriores a las elecciones de 2022. Durante este periodo de reclusión en domicilio, Bolsonaro deberá portar una tobillera electrónica y tiene prohibido el uso de teléfonos celulares, redes sociales, así como la grabación de videos o audios.
Asimismo, las restricciones incluyen limitaciones en las visitas, permitiéndose únicamente la presencia de sus abogados, su esposa Michelle Bolsonaro y sus hijos. El magistrado Alexandre de Moraes, responsable del caso, había denegado solicitudes anteriores de prisión domiciliaria presentadas por la defensa, pero optó por conceder el beneficio en esta ocasión ante la evolución clínica del recluso.
Una vez transcurridos los 90 días establecidos en la resolución, el Tribunal Supremo evaluará las condiciones para determinar si el expresidente debe regresar a un centro penitenciario o si se mantienen las medidas en su hogar. La salud de Bolsonaro seguirá siendo un factor determinante para futuras decisiones sobre el cumplimiento de su sentencia.