Por Redacción
Ciudad de Mexico, 21 de marzo de 2026.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso formalmente una alianza energética entre Petrobras y Pemex para realizar exploración conjunta de hidrocarburos en el Golfo de México, ofreciendo asistencia técnica significativa a la empresa estatal mexicana. La propuesta surge en el marco de una conversación telefónica sostenida el 9 de marzo entre Lula y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, donde se discutieron el fortalecimiento de las relaciones económicas y el sector energético.
Durante el intercambio, el mandatario brasileño declaró que Pemex podría recibir una ayuda muy grande de Petrobras para explorar petróleo junto con la compañía mexicana, específicamente en zonas que requieren tecnología para operar a 2.500 metros de profundidad en el Golfo. Esta capacidad técnica es un activo clave de Petrobras, reconocida por su experiencia en la explotación de yacimientos en aguas profundas, conocidos como presal, en la costa brasileña.
La iniciativa de acercamiento fue sugerida inicialmente por Magda Chambriard, presidenta de Petrobras, quien canalizó la propuesta hacia el ejecutivo brasileño. La colaboración buscaría potenciar los proyectos complejos que impulsa Pemex en la región, como el campo Lakach, aprovechando la experiencia tecnológica de su contraparte sudamericana para optimizar la extracción en aguas profundas.
Como siguiente paso en la diplomacia bilateral, se ha establecido que la presidenta Claudia Sheinbaum realizará una visita oficial a Brasil entre junio y julio de este año, periodo en el cual se espera abordar los detalles operativos de esta posible cooperación estratégica. Hasta el momento, la investigación no registra declaraciones oficiales específicas ni respuestas formales de la presidencia mexicana o de los consejos de administración de Pemex y Petrobras respecto a los términos financieros o cronogramas del proyecto.
Esta propuesta de alianza marca un punto de inflexión en la política energética de la región, donde dos de las mayores petroleras estatales de América Latina podrían unir capacidades técnicas para enfrentar los retos de la exploración en aguas profundas, un segmento que requiere altas inversiones y tecnología especializada.