Melbourne, 16 de abril de 2026.- Meghan Markle afirmó que durante 10 años, todos los días, ha sufrido acoso y ataques, calificándose a sí misma como “la persona más acosada de internet del mundo entero” tras comenzar su relación con el príncipe Enrique. La declaración se produjo este 15 de abril de 2026 durante una charla con estudiantes en la Universidad Tecnológica Swinburne de Melbourne, evento que forma parte de una gira de cuatro días que la pareja realiza por Australia.
En su intervención sobre los peligros de las redes sociales y su impacto en la salud mental, Markle señaló que “esa industria multimillonaria, basada en la crueldad para conseguir clics, no va a cambiar. Tenemos que ser más fuertes que ellos”. La duquesa no acompañó a su marido durante el evento de salud mental porque estaba haciendo otra actividad, mientras Enrique participaba en la cumbre InterEdge en la misma ciudad.
El príncipe Enrique, quien dio un discurso en dicha cumbre, reconoció que en las redes sociales hay muchas cosas buenas, pero advirtió que “el problema es que una vez que abres esa puerta, también te expones a todo lo malo”. El duque de Sussex aseguró que había estado “escondiendo la cabeza durante años y años” hasta que renunció a su papel como miembro activo de la realeza y se mudó a Estados Unidos con su mujer en 2020.
Enrique compartió que después de que su madre, la princesa Diana, falleciera justo antes de que él cumpliera 13 años, pensó: “No quiero este trabajo. No quiero este puesto”. El príncipe dijo que la exposición que conlleva ser miembro de la familia real “mató a mi madre”, y explicó que tras años de negarse a aceptarlo, se preguntó qué querría su madre que hiciera, lo cual cambió su perspectiva. Sugirió que la fallecida princesa hubiera querido que él renunciara a su papel real.
La salud mental es uno de los temas clave de su viaje por Australia, donde la pareja ha hecho campaña contra los peligros del ámbito digital, acusando a las grandes empresas tecnológicas de priorizar los beneficios sobre el bienestar de los jóvenes. Enrique explicó que usar el altavoz que posee por ser quien es para ayudar a otros también le ayuda a él: “Ayudar a la gente también me ayuda a mí. Y ese servicio para mí es una cura en sí misma porque realmente es increíblemente energizante”.
El príncipe también abordó su rol como padre de Archie, de seis años, y Lilibet, de cuatro. Aseguró que desde el punto de vista terapéutico, “uno quiere ser la mejor versión de sí mismo para sus hijos” y que sabía que tenía asuntos del pasado con los que necesitaba lidiar para liberarse antes de ser padre. Enrique dijo que quiere ser un mejor padre para sus hijos de lo que sus padres fueron para él, aunque se apresuró a explicar que no estaba “señalando con el dedo” a sus propios progenitores, el rey Carlos III y la fallecida Diana de Gales.
“Nuestros hijos son una mejora. No quiero decir que yo haya mejorado a mi padre ni que mis hijos me hayan mejorado a mí, pero los niños que criamos en el mundo actual necesitan estar mejor preparados”, afirmó Enrique, quien recordó su experiencia como padre primerizo en 2019. El duque comentó que “hay muchos libros que puedes leer, pero no hay un manual” para ser padre y compartió los miedos e inseguridades que le abordaron durante los embarazos de sus dos hijos.
Meghan Markle y el príncipe Enrique, quienes contrajeron matrimonio en 2018, han recibido una acogida mixta en Australia, nación donde el rey Carlos III es el jefe de estado. Durante la visita, el príncipe jugó a fútbol australiano y Meghan hizo figuras de plastilina con hijos de veteranos de guerra.