Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- Al menos ocho estados de México registraron crisis simultáneas de seguridad durante el fin de semana, con episodios que van desde protestas estudiantiles y ataques armados hasta operativos masivos y presiones internacionales. Los hechos ocurrieron en Morelos, Oaxaca, Michoacán, Coahuila, Chiapas, Veracruz, Nuevo León y Yucatán, reflejando un panorama de violencia multifacética que involucra a grupos criminales, autoridades locales y ciudadanos.
En Morelos, la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Viridiana Aydeé León Hernández, convocó al diálogo para resolver las protestas estudiantiles, aunque simultáneamente se filtró un video que, según reportes, busca criminalizar las manifestaciones. En Michoacán, un ataque armado contra una jefatura de tenencia en Tangamandapio dejó una persona muerta, mientras el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla prometió cero impunidad en el caso del activista Bernardo Bravo, tras presiones de la ONU.
La violencia también se manifestó en Oaxaca, donde la agente municipal de Guerrero Grande, Eustaquia Sandoval Galindo, denunció la presencia de civiles armados que generan violencia en su comunidad mixteca, la cual alberga a más de 250 habitantes y carece de presencia policial estatal y federal. En Coahuila, la Fiscalía General del Estado reportó un operativo que resultó en la detención de más de 100 personas, aunque no precisó los cargos.
En el sur, la Secretaría de Seguridad del Pueblo de Chiapas informó sobre la detención de cuatro personas presuntamente vinculadas al Cártel Chiapas y Guatemala, mientras en Veracruz se detuvo a un individuo relacionado con el grupo criminal Los Blancos de Troya. En Yucatán, las autoridades detuvieron a cuatro policías municipales, aunque la investigación no ha aclarado su vínculo con grupos delictivos.
Este mosaico de violencia ocurre en un contexto donde la presión internacional, como la ejercida por la ONU en Michoacán, se suma a las tensiones internas por la falta de avances en investigaciones de alto perfil. La situación en comunidades indígenas, como en Oaxaca, evidencia la ausencia del Estado y la vulnerabilidad de las autoridades locales ante grupos armados, mientras en las ciudades, las instituciones educativas se convierten en escenario de conflicto.