Por Redacción
Los Ángeles, California, 16 de marzo de 2026.- La película bélica One Battle After Another se coronó como la gran triunfadora de la 98ª edición de los Premios Oscar al conquistar seis estatuillas, incluyendo Mejor Película y Mejor Director para Paul Thomas Anderson, en una ceremonia celebrada en el Dolby Theatre que combinó glamour con pronunciamientos políticos sobre conflictos internacionales. El filme Sinners, con 16 nominaciones, se tuvo que conformar con cuatro premios, mientras que la adaptación de Frankenstein obtuvo tres galardones. El actor mexicano Javier Bardem fue reconocido como Mejor Actor de Reparto, reforzando la presencia latina en la noche más importante del cine.
La gala, conducida por Conan O’Brien, estuvo marcada por un homenaje al director Rob Reiner y por la entrega por primera vez en la historia del premio a Mejor Casting, que recayó en Cassandra Kulukundis. Sin embargo, el tono festivo se vio interrumpido por discursos y símbolos que aludían a los conflictos en Medio Oriente, con varios ganadores portando pins y haciendo proclamas exigiendo el fin de las guerras, según reportaron medios presentes en el evento.
En el ámbito técnico, se escribió un capítulo histórico cuando Autumn Durald Arkapaw se convirtió en la primera mujer en ganar el Oscar a Mejor Fotografía, un reconocimiento largamente esperado por la industria. Por su parte, la actriz Jessie Buckley se alzó con el premio a Mejor Actriz de Reparto, mientras que Ryan Coogler fue distinguido por su guion original.
Las fuentes presentes mostraron ciertas contradicciones respecto al tono político de la ceremonia. Mientras algunos medios la calificaron como ‘escasamente política’, otros destacaron las múltiples alusiones y protestas veladas que se sucedieron tanto en la alfombra roja como durante los discursos de aceptación de los premios.
El cine mexicano cerró una noche positiva con el triunfo de Javier Bardem, quien sumó una nueva estatuilla a su palmarés. La ceremonia, pese a las tensiones geopolíticas reflejadas en algunos momentos, mantuvo su esencia de celebración de la excelencia cinematográfica, consolidando a los Oscar como el evento más prestigioso de la industria del cine a nivel global.