Ciudad De México, 26 de marzo de 2026.- En medio de una agenda saturada que combina preparativos deportivos, inauguraciones de infraestructura y tensiones sociales, la capital mexicana vive la recta final hacia el Mundial de Fútbol 2026. La Selección Nacional continúa sus entrenamientos dirigida por Javier Aguirre, mientras la FIFA ultima detalles para el repechaje que definirá a los últimos seis participantes y el gobierno local entrega simbólicamente obras cercanas al Estadio Azteca, todo bajo la sombra de posibles afectaciones logísticas y controversias geopolíticas.
El Gobierno de la Ciudad de México dio por inaugurado, de manera simbólica, un conjunto de obras de rehabilitación del espacio público en las inmediaciones del Estadio Banorte (Azteca), tras una inversión cercana a los 200 millones de pesos ejecutada en poco más de cuatro meses. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, acompañada de su gabinete, declaró que el proyecto se encuentra en la “última milla” de ejecución. Entre las mejoras destacadas figuran la rehabilitación integral del puente peatonal y del Cetram Huipulco, así como el mantenimiento de la estación del Tren Ligero y mercados públicos, acciones que buscan optimizar la movilidad para los miles de aficionados esperados.
En el ámbito deportivo, la Selección Mexicana prosigue con su campamento de entrenamiento en las afueras de la capital, bajo la supervisión técnica de Javier Aguirre, quien prepara al equipo para los compromisos amistosos previos al torneo, incluyendo el esperado duelo contra Portugal. Paralelamente, la maquinaria mundialista no se detiene a nivel global: la FIFA confirmó que la última etapa de venta de boletos iniciará el miércoles 1 de abril a las 11:00 horas, tiempo del centro de México, mientras se definen los últimos clasificados mediante un complejo proceso de repescas que involucra a 22 selecciones de diversas confederaciones.
Sin embargo, la logística del evento enfrenta obstáculos sociales significativos. Trabajadoras sexuales de la Calzada de Tlalpan, resultadas afectadas por la construcción de una ciclovía en la zona, han advertido que podrían paralizar el tráfico durante el partido entre México y Portugal si no se resuelven sus demandas. Bajo la consigna “si no hay solución, no hay Mundial”, el grupo realizó bloqueos que ya han impactado la circulación en días recientes, generando incertidumbre sobre los planes oficiales de seguridad y movilidad para los días de juego.
A nivel internacional, el panorama presenta aristas políticas complejas. Reportes señalan que la participación de la selección de Irán en el certamen está en duda debido a la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha generado incertidumbre sobre el ingreso de delegaciones de dicho país tras escalar tensiones bélicas. Esta situación contrasta con los esfuerzos organizativos locales y añade una capa de imprevisibilidad al desarrollo del torneo, cuya sede compartida incluye territorio estadounidense.
Con la cuenta regresiva activada, la organización del Mundial 2026 en México se debate entre la celebración de la infraestructura entregada y la necesidad de resolver conflictos latentes que amenazan con empañar la fiesta futbolística. Mientras se aguardan los resultados del repechaje que concluirá el 31 de marzo, las autoridades capitalinas y federales enfrentan el reto de garantizar que la “última milla” de preparativos incluya no solo obras físicas, sino también la pacificación del entorno social inmediato a los estadios.