Por Redacción
Ciudad de Mexico, 30 de julio de 2026.- La alianza entre Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo (PT) muestra signos de fragmentación de cara a los comicios de 2027, ante la disposición de los partidos aliados a negociar condiciones donde Morena no sea el “dueño del pastel”. Según reporta Quadratín México, MORENA vive un momento preocupante donde sus alianzas se debilitan y existe el riesgo de llegar a los comicios del próximo año en esa situación.
Los dirigentes del Verde y del Trabajo exigen mayores tajadas en las 17 gubernaturas en juego y más de un centenar de alcaldías de importancia, incluyendo una treintena de capitales estatales que estarán en disputa el año próximo. Esta postura surge después de que ambos partidos demostraron su valía electoral; el año pasado decidieron ir solos en la contienda por los ayuntamientos en Veracruz, ganando el mayor número de municipios en toda su historia en esa entidad. Con ese resultado, los aliados se plantan ante el partido mayoritario seguros de su crecimiento y de ser un factor determinante.
Las tensiones han escalado a decisiones concretas sobre candidaturas. El Partido Verde anticipó la designación de la senadora Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, como su candidata al gobierno de San Luis Potosí. Esta movida choca con la política antinepotismo de Morena, lo que llevó a los dirigentes del partido oficialista a decidir que San Luis Potosí no formará parte de la alianza para 2027, dejando en libertad al Verde de ir solo o buscar otros aliados.
Por su parte, en Baja California surgieron discrepancias dentro del PT. Aunque se permitió el registro de la exalcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero, como aspirante por parte del PT, ubicándola como favorita, la gobernadora Marina del Pilar Ávila ha pedido que se desaparezca la alianza debido a sus diferencias con el dirigente estatal del partido, Jaime Bonilla. Estos eventos reflejan que, aunque ambas fuerzas firmaron una nueva alianza con vistas al 2030, dicha coalición ahora se tambalea.
La indisciplina se manifiesta también en el proceso de selección de candidatos. Tanto el Partido Verde como el del Trabajo decidieron apostar por cartas propias para la selección en los 17 estados, anotando algunos nombres en el registro de defensores de la cuarta transformación, de donde saldrían los potenciales gobernadores. Mientras que los Verdes se negaron anteriormente a avalar la reforma política, impidiendo una reforma constitucional, y el PT mostró rebeldía antes de ceder, actualmente la ambición de los aliados ha crecido requiriendo un reparto más equitativo.
Ante este panorama, surgen signos de indisciplina en otras entidades que forman parte de la alianza. La interrogante que plantea el escenario político actual es si se sostendrá la alianza de Morena, dado que los socios requieren un trato que reconozca su fuerza electoral y no se conformen con una raquítica rebanada del pastel político.