Ciudad De México, 17 de junio de 2026.- El lunes 15 de marzo de 1999, la selección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se enfrentó a un combinado de veteranos futbolistas capitaneados por Javier Aguirre, ‘El Vasco’, en el estadio Jesús Martínez ‘Palillo’, en el centro de Ciudad de México. El partido, que convocó a 6,000 personas, terminó con un marcador de 3 a 5 a favor de los veteranos, equipo formado por viejas glorias del Mundial de 1986.
Los 11 jugadores zapatistas, provenientes de las montañas de Chiapas, saltaron al campo con pasamontañas y uniformes que les quedaban grandes. Según los registros del evento, los integrantes no calentaron antes del inicio y casi juegan con botas militares, aunque aficionados les prestaron tenis para poder disputar el encuentro. El Subcomandante Marcos no participó como jugador, pero explicó que la formación táctica de su equipo era “1-1-1-1-1-1-1-1-1-1-1”, indicando que todos iban hacia la pelota.
El viaje a la capital tuvo como objetivo promover una consulta popular por el derecho a la autodeterminación y denunciar la persecución del Gobierno de Ernesto Zedillo (PRI). En ese contexto, existía el temor de que los integrantes fueran detenidos en su trayecto, mientras se desarrollaba una campaña para tacharlos de terroristas y asesinos. La socióloga y periodista Marta Durán señaló: “Había una campaña muy sucia de tachar a los zapatistas de terroristas y asesinos. Ellos querían entrar en contacto con la gente para mostrarse como eran realmente: los zapatistas no ponen bombas, juegan fútbol; no secuestran gente, hacen bailes, marchas, teatro”.
Durante el desarrollo del juego, un cronista de Reforma apuntó: “Los zapatistas, desde el principio, dejaron ver que andan mal por la derecha”. A pesar del resultado adverso y la diferencia técnica, un jugador del equipo veterano reconoció el esfuerzo rival: “Corren mucho, tienen una gran entrega, no se dan por vencidos, van a todas”.
Para los participantes, el evento trascendió lo deportivo. Uno de los zapatistas declaró al finalizar: “Sentí mucha emoción, sentí que el EZLN sí tiene apoyo en México, sentí ganas de correr y de seguir en la lucha”. Aunque en sus comunidades se practica básicamente el básquetbol, el fútbol funcionó en esta ocasión como plataforma de difusión del EZLN para humanizar su imagen ante la sociedad.