Sevilla, 24 de marzo de 2026.- El Sevilla FC anunció este lunes la destitución de Matías Almeyda como director técnico del primer equipo, una decisión tomada inmediatamente después de la derrota por 0-2 ante el Valencia que dejó al club en la 16ª posición de LaLiga, a solo tres puntos de la zona de descenso. La medida fue confirmada mediante un comunicado oficial en el que la directiva agradeció el trabajo del entrenador argentino, quien llega al final de un ciclo marcado por la inconsistencia defensiva y los resultados adversos.
Almeyda, quien arribó al club en el verano de 2025 con un contrato previsto hasta junio de 2028, dirige un total de 32 partidos oficiales: 29 en la liga doméstica y tres en la Copa del Rey. Su registro estadístico arroja ocho triunfos, siete empates y 14 derrotas, sumando 31 puntos que no han sido suficientes para consolidar la permanencia del equipo andaluz. La cifra más alarmante es la de 49 goles encajados, lo que convierte al Sevilla en el equipo más goleado de la Primera División, superando en un gol al Levante y en dos al Mallorca.
La derrota frente al Valencia actuó como el detonante final para la separación del técnico, quien no logró revertir la tendencia negativa de las últimas cuatro temporadas donde el club ha luchado constantemente por no caer a la Segunda División. Aunque no se han hecho públicos los detalles financieros de la rescisión contractual ni la indemnización correspondiente, la ruptura se produce en un momento crítico de la competición donde cada punto resulta vital para la supervivencia del equipo.
Tras el anuncio, Matías Almeyda no ha emitido declaraciones públicas detalladas, limitándose a interactuar brevemente en sus redes sociales sin ofrecer comentarios extensos sobre su salida. Por su parte, la directiva del Sevilla mantiene silencio sobre el nombre del sucesor inmediato, aunque en círculos deportivos se manejan los nombres de Luis García Plaza, Manolo Jiménez y Diego Martínez como posibles candidatos para asumir la banca.
La situación del Sevilla refleja una crisis deportiva que trasciende el cambio de entrenador, pues la defensa del equipo se ha mostrado vulnerable durante toda la campaña. La búsqueda de un nuevo técnico se enfoca en encontrar un perfil capaz de organizar rápidamente la retaguardia y sumar puntos en los partidos restantes para asegurar la categoría.
Con la destitución formalizada, el cuerpo técnico queda a la espera de las próximas horas para conocer quién tomará el mando del vestidor. Mientras tanto, los jugadores enfrentan la presión de los próximos encuentros sin un entrenador confirmado, en una recta final de temporada donde el margen de error es mínimo para evitar el descenso histórico.