Nogales, 27 de marzo de 2026.- Un grupo de entre ocho y 10 elementos de la Guardia Nacional de Estados Unidos ingresó el pasado 25 de marzo a territorio mexicano en la ciudad de Nogales, Sonora, para realizar trabajos en una puerta de acceso utilizada por un tren fronterizo. La incursión, que duró aproximadamente una hora, desencadenó una discusión con oficiales de la Guardia Nacional mexicana y reclamos directos de habitantes locales quienes calificaron el hecho como una violación a la soberanía nacional.
De acuerdo con reportes de testigos presenciales y medios locales, los militares estadounidenses se presentaron alrededor de las 13:30 horas, momento del retiro laboral, para reforzar o reparar una puerta de acceso con alambre de púas. La discrepancia en las versiones sobre la naturaleza exacta del trabajo (reparación versus fortalecimiento) coincide con la confusión generada en el lugar ante la presencia armada extranjera en suelo patrio.
Durante el operativo, oficiales de la Guardia Nacional mexicana sostuvieron una confrontación verbal con los efectivos extranjeros, exigiendo su inmediato retiro de la franja fronteriza. Mientras personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), algunos vestidos de civil, se limitó a observar y tomar fotografías del incidente, un ciudadano mexicano increpó directamente a los uniformados estadounidenses.
“Nadie se mete al terreno del vecino para cuidar su casa y menos con armas”, declaró un vecino de la zona quien reclamó a los intrusos por ingresar a su propiedad sin autorización. El habitante señaló además que existen antecedentes en la región donde soldados mexicanos han sido detenidos y desarmados por autoridades estadounidenses en circunstancias similares, lo que aumenta la tensión entre los residentes y las operaciones transfronterizas.
Tras concluir los trabajos en la infraestructura de acceso al tren, los elementos de la Guardia Nacional de Estados Unidos se retiraron hacia su país. Hasta el momento de este reporte, no se ha emitido una declaración formal por escrito ni una postura oficial pública por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores o la SEDENA sobre las implicaciones diplomáticas de este ingreso no coordinado, ni tampoco hay respuesta oficial del gobierno estadounidense respecto a la incursión.