Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- La selección nacional de béisbol de Venezuela se consagró como la mejor del planeta al conquistar por primera vez el Clásico Mundial, tras derrotar a Estados Unidos por 3 carreras a 2 en la final disputada este martes en el LoanDepot Park de Miami, Florida. El histórico triunfo, logrado en un cerrado partido que definió el jonrón de Wilyer Abreu y un elevado de sacrificio decisivo de Eugenio Suárez, desató celebraciones masivas en Venezuela, donde el gobierno decretó un Día de Júbilo Nacional.
El encuentro, que enfrentó a dos potencias del béisbol, mantuvo la tensión hasta el último out. Venezuela se convirtió así en la segunda nación latinoamericana en ganar el torneo, después de que República Dominicana lo hiciera en 2013. Por su parte, Estados Unidos sufrió su segunda derrota consecutiva en una final del Clásico Mundial, luego de caer ante Japón en la edición de 2023.
La victoria venezolana fue construida con seis hits y un sólido trabajo del montículo, liderado por el lanzador titular Eduardo Rodríguez y el cerrador Daniel Palencia, quienes contuvieron a la poderosa ofensiva estadounidense, limitándola a solo tres imparables. Bryce Harper, figura de Estados Unidos, no pudo evitar la derrota de su equipo en casa.
La reacción en Venezuela fue inmediata y eufórica. Según reportes, el gobierno nacional decretó para este miércoles un Día de Júbilo Nacional para celebrar el triunfo, el cual ha desbordado de alegría las calles del país sudamericano, uniendo a una población en medio de complejas circunstancias políticas y económicas.
El triunfo deportivo también generó reacciones inesperadas en el ámbito político. El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sugerir que Venezuela debería convertirse en un nuevo estado de la Unión Americana, comentario realizado después de que el equipo suramericano le ganara a la novena del país norteamericano. Esta declaración añade un curioso episodio político a la gesta deportiva.
Con este título, Venezuela escribe una de las páginas más gloriosas de su historia beisbolera, un deporte que es pasión nacional. El logro no solo corona a una generación de talentosos peloteros, sino que proyecta una imagen de unidad y triunfo para un país que busca motivos de celebración colectiva.