Ciudad de Mexico, 27 de marzo de 2026.- Noelia Castillo Ramos, una joven española de 25 años, falleció la tarde del jueves 26 de marzo tras recibir la prestación de ayuda para morir en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en Barcelona. El procedimiento se llevó a cabo a las 18:00 hora local, después de una espera de 601 días marcada por recursos judiciales interpuestos por su padre.
Según confirmaron fuentes sanitarias a diversos medios, la eutanasia se aplicó en el Hospital Residencia Sant Camil donde Noelia estaba ingresada. La asociación Abogados Cristianos, que asesoró al padre de la joven durante el proceso legal, publicó en la red social X: “Ya se ha ejecutado la eutanasia a Noelia. Pedimos oraciones por su alma y su familia. Descanse en paz”.
El caso comenzó en abril de 2024, cuando Noelia formalizó su solicitud ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña. Los expertos certificaron que la joven sufría secuelas permanentes e irreversibles derivadas de una paraplejia, además de dolores constantes y sufrimiento psíquico intenso. Originalmente, la eutanasia estaba programada para el 2 de agosto de 2024, pero un juzgado de Barcelona aceptó una petición del padre para detener el procedimiento.
Durante casi dos años, el progenitor recurrió en múltiples instancias judiciales españolas, incluyendo el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Supremo y el Constitucional. La batalla legal culminó con el rechazo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a paralizar el procedimiento. Hasta cinco instancias judiciales rechazaron las peticiones para revocar la ayuda para morir.
El procedimiento de eutanasia duró aproximadamente 15 minutos y consistió en la administración de tres fármacos por vía intravenosa, comenzando con sedación. Según reportes de medios españoles, Noelia decidió estar sola durante el momento final, acompañada únicamente por el personal médico, tal como era su voluntad.
La joven había roto su anonimato días antes en una entrevista con el programa Y ahora Sonsoles de Antena 3, donde expresó: “Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto”. Noelia relató que su decisión estaba motivada por una vida marcada por el sufrimiento físico y psicológico, incluyendo una agresión sexual múltiple en 2022 y un intento de suicidio que la dejó parapléjica.
Este caso se convirtió en el primero en llegar a los tribunales desde que entró en vigor la ley de eutanasia en España en 2021, poniendo a prueba las vulnerabilidades de la normativa y abriendo un debate sobre quién está legitimado para impedir la decisión de una persona adulta que quiere morir con dignidad.