Ciudad De México, 27 de marzo de 2026.- El Parlamento Europeo aprobó este jueves 26 de marzo el Reglamento de Retornos, una normativa que endurece significativamente la política migratoria de la Unión Europea al permitir la creación de centros para migrantes en terceros países destinados a agilizar las deportaciones. La votación, que fracturó a la cámara entre bloques conservadores y de izquierda, se saldó con 389 votos a favor, 206 en contra y 32 abstenciones.
El texto final supone un endurecimiento respecto a la propuesta inicial de la Comisión de Bruselas y fue posible gracias a una alianza sólida entre el Partido Popular Europeo (PPE) y grupos de derecha y extrema derecha, incluyendo Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), Patriotas por Europa (PfE) y Europa de las Naciones Soberanas (ESN). Esta coalición logró superar la oposición de socialistas, liberales, verdes y el grupo de La Izquierda, quienes advirtieron sobre posibles violaciones a derechos fundamentales.
La principal novedad legislativa es la facultad de los Estados miembros para deportar a migrantes a denominados “centros de retorno” situados en naciones ajenas a la Unión Europea, siempre que exista un acuerdo previo con dicho país y se respete el principio de no devolución. Este modelo sigue la estela de la iniciativa impulsada por Italia en Albania durante 2024, la cual actualmente se encuentra paralizada por decisiones judiciales. Además, el paquete contempla sanciones más severas contra quienes se nieguen a abandonar el territorio europeo.
Para los sectores conservadores, el resultado representa una victoria estratégica. El eurodiputado de VOX, Jorge Buxadé, calificó la medida como uno de los textos más contundentes en materia de inmigración y un primer paso exitoso para la reemigración. Por su parte, el eurodiputado sueco Charlie Weimer destacó la necesidad de recuperar la operatividad del sistema, señalando que actualmente solo uno de cada cinco migrantes ordenados a abandonar el bloque es efectivamente repatriado.
La aprobación de este reglamento marca el último obstáculo superado antes de la entrada en vigor total del Pacto Europeo de Migración y Asilo, prevista para mediados de junio. Con esta norma, la UE busca impulsar la devolución de personas rechazadas a sus países de origen o a terceros estados considerados seguros, cerrando así el combinado regulatorio que define el nuevo enfoque restrictivo de los Veintisiete, impulsado principalmente por naciones como Italia y Dinamarca.
A pesar del respaldo mayoritario en la Eurocámara, la negociación del texto generó malestar entre formaciones proeuropeas y gobiernos como el de Alemania, debido a la coordinación con fuerzas radicales de derecha para alcanzar los votos necesarios. La norma entrará ahora en la fase final de armonización técnica entre el Parlamento y el Consejo para convertirse en ley aplicable en toda la unión.